miércoles, 11 de julio de 2018

Soledades

Frunces los labios en un beso lanzado al aire que vuela y se deshace , que viaja y  se desvanece . Y en ese querer al viento te sumerges en la soledad,  te enervas, piensas, te rompes , dibujas posibilidades, rechinas,  ronroneas , curvas el lomo y no ves a los que sí llaman. A los que sí contestan  y responden, porque hay algunos que se pierden, otros que se acercan. Yla vida pasa, algunos se desvanecen y otros no,  Te queda  ese poso de angustia que dejan los huecos, algunos mas profundos que otros y procuras abrazar con fuerza a los que se quedan, apagas el cigarro en el cenicero y cubres de agua insípida los vacíos . Alargas la mano a los abrazos que con su fuerza tapan los abismos.

lunes, 11 de junio de 2018

Escuela


Las ventanas simétricas, rectangulares, el edificio cúbico, los arboles podados, los setos recortados formando cuadrados, sucediéndose iguales, las clases pautadas y estructuradas, el conocimiento programado, los límites marcados, los niños salen también simétricos, rectangulares, cúbicos, podados , recortados, estructurados, programados, marcados, menos uno, ese que se asoma a la ventana y mira como vuelan los pájaros en oblicuo con deleite

viernes, 1 de junio de 2018

Secuestro


El accidente secuestró mis recuerdos, se fueron como una ráfaga de aire, se disolvieron como la sal en el agua. En su lugar quedó una nebulosa, una inocencia blanca y curiosa que se llenaba de preguntas y sorpresas.
A medida que fui investigando encontré una mujer gris cielo plomizo del norte, una mujer sin pasiones ni metas, sin la curiosidad que ahora me impelía a buscar respuestas y a investigar mis habilidades, a descubrir nuevos caminos creativos. De manera que poco a poco sobre los cimientos del arroz los domingos y verduras rehogadas el resto de la semana, sobre la monotonía del trabajo de funcionaria de la Seguridad Social,  y la soledad como costumbre, fueron surgiendo nuevos senderos como el color,  la pintura, la escultura y la fotografía que fui investigando a medida que recuperaba mis antiguos recuerdos y los descartaba por no cuadrar con mis nuevas prioridades. Me refundé.  A disgusto con mi antigua vida empecé a andar . El secuestro se convirtió en renacimiento, como una niña ante la nueva oportunidad que se me ofreció jugué a inventar y probar. Y creo que del horror  de las dos vueltas de campana, la chapa retorcida, los cristales en la piel y los hierros en la carne caliente surgió un nuevo mundo más luminoso.

lunes, 21 de mayo de 2018

Efecto mariposa

Mi abuela en Facebook!, mi tía ha colgado su foto  y te llenas de sus arrullos , y escribes un cuento sobre mimos que publicas en el blog. Lo lee una estudiante de español rusa, quien se contagia y atusa y acaricia a su perro, éste contento sale a buscar pareja y se pierde por las estepas y nunca regresa, su ama llora y riega con sus lágrimas una planta que crece esplendorosa y alegra a una vecina quien coge fuerzas para reservar un vuelo, viaja a la china, el destino que siempre ha deseado, y allí se pierde por los caminos, y frente a la sombra de un cerezo en flor conoce a un americano senderista que solo quiere hacer fotos de comida que cuelga en Facebook,  y entonces lo ve Rosa en la red ,una española amiga tuya, quien lo copia y te envía una foto apetitosa, y tu miras el delicioso plato y te vas a hacer la cena con los mimos de tu abuela en la cabeza porque tu entrada en el blog ha recibido muchas visitas y estas salivando a borbotones después de ver ese arroz chino. 

sábado, 12 de mayo de 2018

Amor

Ella tuvo un amor de adolescencia que hizo revolotear pétalos rojos y sangrar todas las maderas de su bosque. Un amor de juventud que llenó la bañera anunciando el mar, un amor de los treinta que trepó como la yedra acelerada y se disolvió como la sal en el agua, después de ser pavo real.

Volvió el mar y apareció y desapareció como las olas grandes que a veces lamen la playaAhora sueña con un amor que en un futuro acompase su paso con el del bastón y crezca como la yerba en invierno lenta y jugosa, cálida y verde.

martes, 24 de abril de 2018

Pluma negra


La madre de Rosa yace boca  abajo en el suelo de su cocina. La cabeza un poco ladeada mostrando una herida en la sien derecha. Los ojos entreabiertos, sin vida; en la boca, una mueca de sorpresa, La sangre, ya seca, mancha el suelo de las baldosas blancas. Una pluma negra en el suelo. Cuando entra Rosa con la compra que le hace semanalmente a Amelia, su madre, un grito de dolor llena la casa, los vecinos se asustan y llaman a la puerta, la primera es Dori, la vecina de la puerta de enfrente con el delantal arrugado, se apoyan la una en la otra y la lluvia de lágrimas moja sus camisas. No sabrán que sorprendió a Amelia, la policía buscará en vano y esa imagen quedará en sus retinas con la duda pegada a sus emociones. El duelo estará plagado de preguntas hasta que retomen sus vidas con la imagen persiguiéndolas en noches de insomnio. El aire que entraba por la ventana abierta del quinto en el que vivía Amelia se llevará la respuesta. Hasta que Rosa una noche encuentre otra pluma negra en el suelo de su cocina y sepa que a ella también le espera un golpe en la sien derecha y al ver al agresor comprenda.